miércoles, 10 de julio de 2013

DIARIO DE UN DOMINICANO(A)


Hoy se levanta pasado de lo de costumbre, no le da tiempo para desayunar (como es costumbre), y para qué? si puede comprarle unos yaniquequitos a Don Omogono, más el café que se bebió desde que abrió los ojos y antes de cepillarse. PERFECTO! El día está perfecto! a pesar de que anunciaron lluvia en la noticia nocturna de Roberto Cavada.
No le dio tiempo de leer el periódico que dejan cada día en su puerta (el cual pronto dejara de pagar), pero se documenta muy bien en el carro público con El Gobierno de la Mañana, más el chofer dando sus burdos argumentos y opiniones, que más necesita este humilde trabajador.

Al llegar al trabajo encuentra algunos trabajitos que no le tocaba mas tiene que hacerlos ya que existen los injustos cargos, cargos sin títulos, sin títulos que mandan, mediocridad tirana.
Bahhhh y para que pensar en la injusticia, pensaría tal empleado, si pronto sin razón alguna su cargo será sustituido por otro mejor para la empresa, “Te desempleamos para que entre nuestra gente, o te pagamos lo mismo por más de 5 años, para de igual manera cancelarte”… Como llamarle injusticia a aquella cotidianidad.
Aquel explotado no tiene buen seguro, pero sin quererlo en esos meses se ha enfermado más que nunca gracias a los cambios climáticos, no le pagan sus vacaciones las cuales solo usa para resolver cosas que no les da tiempo de hacer durante su jornada, no tiene beneficio alguno, peeeeero seria irreverente  que sea el único que se queje, mas no es el único inconforme.

Por fin terminada su jornada y decide hacer unas diligencias, JE! diligencias en RD.
Toma un carro en vez de una guagua para no pasar tanto trabajo. Ya en su transporte que pago con su dinero, le comenta al chofer donde se tiene que quedar y claro este asienta y dice: allá mismo te dejo!. No sé si es que el dominicano nunca sabe las direcciones, si las calles nunca tienen los nombres, si las instituciones no saben dar su propia direcciones, si los choferes le gusta montar al pasajero sabiendo que van en otra ruta, NO SE!, la cuestión es que lo dejo botao’ y le cobro su pasaje! Tiene que caminar un buen pedazo con un solazo que pronto se fue llenando de nubes y relámpagos.
Cree que llega al lugar y aun preguntando la gente le confirma, si es aquí. Cuando llega a aquel lugar, UNA INSTITUCIÓN PUBLICA, vas a 5 lugares con la misma pregunta y resulta que no era en ese sitio. JOVEN NO ES AQUÍ ES EN LA OTRA OFICINA, LA QUE QUEDA A 2 CARROS DE AQUÍ. Y lo único que piensa en ese momento es &&^%$#&%$#@.
Cuando sale mira hacia el cielo y un respiro sale de su boca, el mal clima ya paso, toma el carro necesario para llegar. Cuando llega empieza el relajo, pregunta en información lo mandan a donde “supuestamente es”, pero al parecer  no es!, era de esperarse. Después de visitar varios departamentos y caras desagradables porque están trabajando, mínimo nadie le está pagando y además te están haciendo un favor. Al fin llega a su destino para encontrar que la encargada se marchó antes de tiempo, uno salió a comer y no ha vuelto y el otro no sabe tal información ya que no trabaja en esa área, área que se divide por un cubículo! ^$^#%@@$!@$!%^
El desdichado individuo espera porque no tiene más nada que hacer, cuando llega el que estaba comiendo, la primera impresión es de incomodidad al ver que no bien llega y ya tiene trabajo.
Te da una información para salir rápidamente de ti, la cual no se sabe si es real o una fábula de desagrado.
La criatura cree que se va satisfecho de una manera conformista, todo salió bien después de todo, hasta ver el clima y sentir una ligera y fría corriente por sus pies, hoy justamente que salió con aquellos zapatos anti agua.
El cielo estaba despedazado! No llovía no!, había pasado un Tsunami, un tornado, más un huracán, agua en el suelo, en los techos, cayendo del cielo, mas todo removido y mezclado como de licuadora.
Para el dominicano en momentos de lluvia pararse en un lugar es mojarse todos los pies, moverse es mojarse de arriba abajo, su sombrilla por más cara siempre se voltea, los carros son muy imprudentes y te bañan hasta los dientes y claro no falta la ayudita de las basuras en los contenes.
Rápidamente salta un contén con un metro de agua (sarcasmo casi real!), frena de golpe ya que cae casi en el medio de la avenida, espera a que algún prudente con aire sofisticado y cuatro ruedas le ceda el paso. Logra cruzar la avenida y con aquella sombrillita a esperar que aparezca algún carro, que no sea pirata porque con toda esta agua como saber cuál es cuál…
Pelear por un carro como en la selva un depredador lucha con otro por la presa. Por fin logra montarse y un día como hoy justo le toca uno de esos desarmables. Para subir el vidrio tiene que apearse y subirlo con las manos porque si no se sale, pero de repente deja de llover y sube el calor, todos respirando el mismo aire y rápido pide bajar el vidrio pero esta vez es con un una llave de tuerca WOW!. La puerta casi la lleva al hombro ya que se abre sola, el chofer va mirando por fuera de la ventana ya que el vidrio delantero está roto. UN SINFÍN DE COSAS para poder llegar a su hogar, empapado, malhumorado, hambriento, para variar sin LUZ, NI INTERNET por las lluvias CLARO!
Así termina el cotidiano día aquel dominicano.

 ATT.: Vivir para contarlo.



P.D.: Esto no se acaba aquí!!!

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