Me gusta como huele la madrugada.
A rocío y chocolate caliente,
a aliento de aventura bajo el
insomnio.
Huele a piel pegada
entre las
perezosas sabanas,
a tierra mojada y neblina.
Me gusta como huele el día.
A café bien colado y pan recién
tostado,
a niño lleno de futuro y sonrisa,
a trabajo y rutina.
Huele a jugo de chinola
acompañado
del almuerzo,
a roces, personas.
Me gusta como huele la tarde.
A naranja como el cielo vespertino,
a tu voz con té de manzanilla,
a ropa estrujada y pies cansados.
Huele a diligencias y tránsito,
a llegadas y salidas.
Me gusta como hueles noche.
Hueles a cansancio y quebranto,
a jabón y sales para el descanso,
a vino y labial en copa,
a cocina llena de amor.
Hueles a sueños y sexo extenso,
a sabanas humadas y frías,
llenas de caricias.


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